La naturaleza como sujeto de derechos

naturaleza sujeto derechosPor: María José González Báez* | Ilustración: Paola Rodríguez** | Abril 2019

Sumak Kawsay (en quechua) o Buen Vivir (en español) es una noción alternativa al concepto occidental de desarrollo presente en la Constitución ecuatoriana, creada en 2008, que privilegia la convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza. 

El giro de la Constitución ecuatoriana

Cuando a los países de América Latina, Asia y África se los enunció como “subdesarrollados”, es decir, se los clasificó en la categoría de países del “Tercer Mundo”, comenzó una carrera liderada por los distintos gobiernos en estos continentes, motivada por el deseo de “des-subdesarrollarse”. 

Para el caso de América Latina, se iniciaron una serie de políticas centradas, principalmente, en el desarrollo rural, lo que supuso más infraestructura, maquinaria, alfabetización y campañas de higiene. Sin embargo, estos adelantos tecnológicos y modernos no surtieron el efecto esperado: la desigualdad entre zonas rurales y urbanas continuó —aumentó en muchos casos— y se empezaron a ver “efectos colaterales” del ideal de desarrollo impuesto a los países del “Tercer Mundo”, como daños al medioambiente causados por el desvío en el cauce de los ríos para la construcción de represas, la explotación minera a gran escala, la deforestación, entre otros.

Es así que varios gobiernos comenzaron a extender el cuestionamiento de qué significaba “ser desarrollado” y si realmente las políticas públicas creadas debían enfocarse en alcanzar dicho ideal de progreso. Comenzaron a popularizarse, entonces, nuevas formas (tradicionales desde el punto de vista de varias comunidades indígenas) de concebir la ruralidad, el cuidado y la espiritualidad, que encarnaron en prácticas concretas, como relacionarse de manera diferente entre humanos y no humanos, y crear nuevas legislaciones con base en “otro” ideal de desarrollo, de manera que se pudiera “pasar de una manera diferente de imaginar la vida, a otro modo de existencia”, tal como expresó el sociólogo peruano, Aníbal Quijano, en 2010. 

Ejemplo de lo anterior fue la creación de una nueva Constitución en Ecuador (2008), que se basa en el concepto “Sumak Kawsay” o “Buen Vivir”. En ella se estipula que la Naturaleza es un sujeto de derechos, lo que, en palabras del antropólogo colombiano Arturo Escobar, “significa pasar de una concepción de la naturaleza como objeto para ser explotado a una en la que la naturaleza es vista como sujeto; de hecho, en esta concepción, la idea de los derechos de la naturaleza está íntimamente relacionada con el derecho a existir de los seres humanos”. 

Esta noción se aleja de la modernidad centrada en el “yo” individual, para construir una noción ecológica expandida del yo, en el que la ontología se hace política para producir “un mundo donde quepan muchos mundos”, como dijeron los zapatistas; o un “pluriverso” en vez de un universo.

Celebrando a la Pacha Mama 

En el preámbulo de la Constitución de Ecuador se lee: 

“RECONOCIENDO nuestras raíces milenarias, forjadas por mujeres y hombres de distintos pueblos, 

CELEBRANDO a la naturaleza, la Pacha Mama, de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia, 

INVOCANDO el nombre de Dios y reconociendo nuestras diversas formas de religiosidad y espiritualidad, 

APELANDO a la sabiduría de todas las culturas que nos enriquecen como sociedad, 

COMO HEREDEROS de las luchas sociales de liberación frente a todas las formas de dominación y colonialismo, 

Y con un profundo compromiso con el presente y el futuro, 

Decidimos construir 

Una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza, para alcanzar el buen vivir, el Sumak Kawsay”. 

De ahí que la ciudadanía ecuatoriana actúe y se relacione con base en principios de vida solidaria, bajo la comprensión de que todos los seres somos complementarios. “Es saber vivir en armonía y equilibrio, en armonía con los ciclos de la Madre Tierra, del cosmos, de la vida y de la historia, y en equilibrio con toda forma de existencia. Y ese justamente es el camino y el horizonte de la comunidad; implica primero saber vivir y luego convivir. No se puede Vivir Bien si los demás viven mal, o si se daña la Madre Naturaleza”, dice el historiador de los pueblos indígenas originarios, Fernando Huanacuni Mamani, cuando explica los 13 principios del Sumak Kawsay.

En suma, el “Buen Vivir” implica, como dice uno de los principios aymaras, caminar la senda del corazón sin perder la razón. Justamente, en ello radica la asunción de la naturaleza como sujeto de derechos, pues si solo somos racionales, podemos caer en el juego de verla como objeto a explotar, con el cual lucrarnos; si, en cambio, también le damos paso al sentir, podemos entenderla como sujeto y relacionarnos con ella de igual a igual: humanos y no humanos. 

Cuando nos detenemos a sentir, nos damos cuenta de que la Tierra está constituida por múltiples seres. Bajo esta comprensión, es posible que emerja una nueva conexión, diferente del vínculo que se da a partir de la extracción y la explotación. Sentir, en últimas, no implica dejar de pensar.

*Comunicadora social, egresada de la USTA, Bogotá | Editora general EL BUSCADOR
** Estudiante de 6.° semestre de Diseño Gráfico | USTA, Bogotá | @iamrodriguezp

EDITORIAL


“La importancia de la libertad de cátedra es un hecho que a nivel nacional e internacional siempre será defendido. Es pilar esencial en los procesos de enseñanza en todos los niveles educativos, si es que realmente buscamos cambios que mejoren las condiciones de vida de todos los seres humanos”.
Nadia Verónica Velásquez Vallejo Directora Unidad de Gestión Integral de la Calidad Universitaria | USTA, Bogotá

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