Sobre la libertad de cátedra

libertad catedraPor: Redacción EL BUSCADOR | MJG* | Ilustración: Paola Rodríguez** | Mayo 2019 

Consultamos a cinco docentes de la USTA, para que nos dieran su opinión sobre este tema. 

En el pasado mes de febrero, el representante del partido Centro Democrático, Edward Rodríguez, presentó un proyecto de ley para limitar la libertad de cátedra, a propósito de una foto que circuló por redes sociales en la que apareció un grupo de estudiantes de secundaria de un colegio público en los Montes de María, que hizo manifiesto su apoyo a la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz) con una pancarta. 

Aunque el proyecto de ley fue retirado y no pasó más allá del debate mediático, EL BUSCADOR consideró importante reflexionar sobre esta cuestión que, dicho sea de paso, se ha discutido desde principios del siglo XX, con el advenimiento y posterior consolidación de la educación moderna: ¿los profesores pueden/deben “politizar” sus clases? 

Edgar Eslava Castañeda, Docente Facultad de Filosofía y Letras:

Estoy de acuerdo con limitar la libertad de cátedra a lo que sucede en el mundo y a lo que cada disciplina aporta para su comprensión. Limitarla a las dimensiones del desarrollo individual con las que se comprometen los docentes, tanto para sus estudiantes como para con ellos mismos; las que estos les demandan como necesarias, y en las que las instituciones cimientan sus valores y sus propuestas de acción. Limitarla al pensamiento crítico informado, al razonamiento deliberativo y al compromiso con la acción. ¿Limitar la libertad? Sí, por supuesto. Limitarla a lo importante. Limitarla a la vida.

Verónica Salazar Baena, Docente Facultad de Sociología:

No hay ninguna actividad humana que pueda estar escindida de la política. Es un error considerar que solo se ejerce la acción política en relación con el Estado o las urnas, puesto que la política atraviesa las acciones en lo público y en lo privado, al tiempo que motiva nuestras decisiones. En ese sentido, la especie humana es distinta de las demás porque no solo vive y reacciona a estímulos sino que dota de significado su experiencia. Lo que pasa es que muchas veces no somos conscientes de lo político en nuestras acciones, como lo han demostrado estudios recientes de neurociencia. ¿Qué significa esto? Que incluso definirse como no-político es en sí mismo un acto político. Es decir, la discusión sobre “despolitizar la educación” es profundamente política, pero resulta también contradictoria porque no hay acto más político que educarse. La acción educativa (que incluye institución, docente, estudiante y mediaciones) es una toma de conciencia del ser en sus potencialidades y carencias, pero además un deseo de transformación y mejora. De ahí que la pluralidad sea imprescindible. En conclusión, el debate planteado por el Centro Democrático no tiene como fin “despolitizar la educación” sino más bien borrar las voces contrarias a su visión política para imponer la suya.

José Escobar Romero, Docente Facultad de Comunicación Social:

Más allá del proyecto de ley postulado, yo creo que la libertad de cátedra debería limitarse al conocimiento propio del área específica que cada docente imparte. Si su espacio académico no vincula filiaciones políticas, en efecto, no tendría por qué ser un escenario de discusión para tal. Pero, incluso, si el escenario es propicio para ello, las filiaciones particulares del docente no deben atravesar el aula porque el salón de clases no es un espacio de opinión personal, sino de construcción colectiva del conocimiento. Por tanto, la postura del docente debe ser objetiva y abierta, tanto a las ideas a las que el docente adhiere, como a las de todos los estudiantes que integran el aula de clase. 

Gisela Arroyo Andrade, Docente División Ciencias Sociales:

Considero que el hecho de que hayan propuesto ese proyecto de ley va en línea con la postura política de ese partido —y de la visión hegemónica que hay en el país— que apunta a censurar y a invisibilizar las ideas opuestas a las de ellos: menospreciar el debate y satanizar al contradictor. Me pareció bastante positivo que dicho proyecto de ley hubiera sido archivado porque la libertad de cátedra continúa primando en los espacios académicos. 

El ponente argumentó que lo que buscaba era que los docentes no “politizaran” las clases, pero yo no creo que se trate de ello, sino que, por el contrario, la labor del docente está encaminada a generar un sentido crítico en los estudiantes, de manera que tengan una visión de distintas posiciones políticas e ideológicas, con el fin de que, a partir de ese conocimiento, se formen un criterio y tengan la capacidad de tomar una posición al respecto. A esa labor educativa, ellos la llaman “politizar”. 

Fredy Reyes Albarracín, Docente Facultad de Comunicación Social:

El proyecto de ley no era pertinente, no tenía ninguna razón de ser, pero, en momentos como los que estamos viviendo en Colombia, en donde hay una apuesta muy fuerte de cierto sector político del país por inclinar la balanza hacia la derecha, este proyecto da muestra de que, efectivamente, para ellos es muy importante consolidar en el escenario educativo prácticas fascistas, prácticas de control. Por eso me pareció un exabrupto la sola postulación de la idea. Por fortuna, en Colombia tenemos todavía escenarios de debate y de reflexión que le hacen contrapeso a ese tipo de propuestas. Por fortuna, también tenemos una Corte Constitucional que, precisamente, guiada por los principios de la Constitución de 1991, hubiera declarado esta iniciativa como inconstitucional, desde cualquier punto de vista. 

 *María José González Báez, editora general
**Estudiante de 6.º semestre de Diseño Gráfico | USTA, Bogotá

 

EDITORIAL


“El departamento de Admisiones y Mercadeo, junto con la Vicerrectoría Académica General, ha diseñado varios espacios para que los estudiantes de colegio puedan encontrar en la USTA una Institución de puertas abiertas”.
Henry Manuel Ortega Jiménez | Director de Departamento de Admisiones y Mercadeo | USTA, Bogotá

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