El turbio panorama de los líderes sociales

opnion DanielPor: Daniel Felipe Kassner*

Jesús Adier Perafán (Caicedonia, Valle del Cauca); Gilberto Valencia (Suárez, Cauca); Maritza Quiroz (Santa Marta, Magdalena); José Solano (Puerto Jobo, Antioquia); Wilmer Antonio Miranda (Cajibío, Cauca); Wilson Pérez Ascanio (Hacarí, Norte de Santander); Miguel Antonio Gutiérrez (Cartagena del Chairá, Caquetá); Leonardo Nastacuas Rodríguez (Ricaurte, Nariño); Víctor Trujillo (Montecristo, Bolívar); Luis Alfredo Contreras (Las Mercedes, Norte de Santander); Maritza Ramírez Chaverra (San Andrés de Tumaco, Nariño); Jorge Castrillón Gutiérrez (San José de Uré, Córdoba); Samuel Andrés Gallo Mayo (El Peñol, Antioquia); Dilio Corpus Güetio (Suárez, Cauca); José Arquímedes Moreno (Catatumbo, Norte de Santander); María Nelly Bernal Andrade (Samaniego, Nariño); Zonia Rosero González (Puerto Asís, Putumayo).

Según el portal web Pacifista, en los cuatro meses que han transcurrido del 2019 han asesinado a todos los mencionados anteriormente. Les arrebataron sus vidas por liderar transformaciones sociales y proteger sus comunidades. Pueblos que han sido marginados por décadas de conflicto, sometidos a la violencia y al olvido del Estado están siendo condenados a la muerte. 

Los grupos armados al margen de la ley se alimentan de la inoperancia del Gobierno, controlando los territorios vulnerables de municipios enteros, que, al ser desconocidos por el Estado, han quedado a su suerte, pero han demostrado resiliencia. 

Porque como si Macondo reencarnara en los corregimientos rurales, en medio de las junglas, bosques, ciénagas y llanuras, los mismos habitantes empezaron a tejer comunidades guiadas por líderes y lideresas quienes trabajan codo a codo con la gente para reconstruir una comunidad a partir de la paz; velan por los derechos humanos, buscan solucionar los conflictos mediante el diálogo, cosechan oportunidades y buscan verdaderas transformaciones sociales, mientras en las plenarias del Congreso pareciera que se está buscando cómo frenar y desmantelar la paz. 

Los grupos al margen de la ley y las mafias que están detrás de estos asesinatos y del hostigamiento sistemático tienen claros los vacíos gubernamentales que les permiten acabar con las transformaciones propuestas en el Acuerdo de paz.

¿Qué pasará con estas comunidades, qué está pasando en los municipios olvidados, qué está haciendo el Gobierno para solucionar esta problemática?

En noviembre del 2018 se implementó el Plan de Acción Oportuna con el fin de garantizar la seguridad de las comunidades, pero, ciertamente, no ha sido efectiva porque los líderes sociales siguen siendo asesinados sin saber quiénes son los autores materiales e intelectuales. 

Aunque por fin se haya reconocido que hay una sistematicidad en los casos, que no son hechos aislados, ni “líos de faldas”, sino que de verdad algo serio está pasando en los territorios colombianos, siguen incrementando los números de muertos, los casos siguen sin ser resueltos, sin rastro alguno de justicia o Estado.

*Estudiante de 5.° semestre de Comunicación Social | USTA, Bogotá

EDITORIAL


“El departamento de Admisiones y Mercadeo, junto con la Vicerrectoría Académica General, ha diseñado varios espacios para que los estudiantes de colegio puedan encontrar en la USTA una Institución de puertas abiertas”.
Henry Manuel Ortega Jiménez | Director de Departamento de Admisiones y Mercadeo | USTA, Bogotá

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