¿Es posible enseñar una economía crítica?

Hernando SaenzPor: Hernando Sáenz Acosta* | Mayo 2019

En mayo de 2014 se hizo pública la Iniciativa Internacional de los Estudiantes de Economía por una Enseñanza más Pluralista (ISIPE, por sus siglas en inglés). Por medio de una carta abierta a la sociedad, denunciaron el empobrecimiento de la investigación y la enseñanza en este campo del conocimiento, así como el favorecimiento de los intereses de sectores muy específicos (generalmente el financiero), en contravía de la noción de un saber orientado a las necesidades de la sociedad en general. 

El pluralismo en la enseñanza se planteaba en tres ejes específicos: las teorías, los métodos y el enfoque disciplinar. En el campo teórico se denunciaba que los planes de estudio ofrecían la imagen de una ciencia cuyo cuerpo de conocimiento estaba unificado, a pesar de que la ciencia económica presentara una diversidad de posturas intelectuales que respondían a diferentes ideologías. Por tanto, una educación pluralista debía tratar de promover los espacios de debate que contribuyeran a que el estudiante generara un pensamiento crítico. 

Han pasado cinco años desde que estos estudiantes denunciaron la enseñanza que estaban recibiendo y, hoy, sus reclamaciones nos sirven como punto de partida para discutir la propuesta de restringir la libertad de cátedra que se estaba proponiendo hace un par de meses en Colombia: los docentes, como muchos otros ciudadanos, pueden tener afinidades con determinadas ideologías y deberían tener el derecho de hacerlas explícitas en el salón de clases. No obstante, en tanto docentes, deberían también estar en la capacidad de poder presentar a los estudiantes la diversidad de posturas, de manera que sean estos quienes se decanten por aquellas corrientes acordes con su visión de mundo, pues es necesario reconocer que los estudiantes no solo adoptan una ideología a raíz de la educación recibida por sus maestros, sino también por las redes familiares, profesionales o de otra índole. 

La tolerancia es un valor que se puede cultivar en el salón de clases si se aprende a escuchar la diversidad ideológica que acompaña a la diversidad teórica en ciencias sociales. Además, se puede promover la resolución no violenta de las diferencias mediante el debate argumentado. Estos dos fines son aún más importantes cuando se enseña economía para el ciudadano común y corriente.

Una iniciativa que está orientada a tales objetivos es la que desarrollamos en el plan de estudios de la Facultad de Sociología de la Universidad Santo Tomás. Desde 2016 se han redefinido los contenidos de los espacios académicos Teoría Económica I y Teoría Económica II. En el primer curso se aborda la historia del pensamiento económico (pluralismo teórico), y en el segundo se analiza el modelo de desarrollo económico colombiano (pluralismo disciplinar y metodológico). Estos dos espacios académicos se adecuan así a las exigencias de la malla curricular que busca la generación de sociólogos/as críticos. La libertad de cátedra, por lo tanto, se hace indispensable para una sociedad más democrática, y es una tarea que requiere de permanente reflexión y autocrítica para ejercerla de manera responsable.

*Docente | Facultad de Sociología | USTA, Bogotá

EDITORIAL


“El departamento de Admisiones y Mercadeo, junto con la Vicerrectoría Académica General, ha diseñado varios espacios para que los estudiantes de colegio puedan encontrar en la USTA una Institución de puertas abiertas”.
Henry Manuel Ortega Jiménez | Director de Departamento de Admisiones y Mercadeo | USTA, Bogotá

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