Disputas por la narrativa del conflicto armado en Colombia

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Por: Redacción EL BUSCADOR | MJG* | Ilustración: Nicolás Santiesteban** | Mayo 2019

El nombramiento de Darío Acevedo como nuevo director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) ha levantado suspicacias. 

Contexto 

En la página web del CNMH se lee: “El Centro Nacional de Memoria Histórica es un establecimiento público del orden nacional, que tiene como objeto principal reunir y recuperar todo el material documental, testimonios orales y por cualquier otro medio, relativos a las violaciones de que trata el artículo 147 de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. La información recogida será puesta a disposición de los interesados, de los investigadores y de los ciudadanos en general, mediante actividades museísticas, pedagógicas y cuantas sean necesarias para proporcionar y enriquecer el conocimiento de la historia política y social de Colombia”. 

El CNMH fue creado a partir de la mencionada Ley de Víctimas (Ley N.° 1448) en 2011, con el Artículo 146. El Centro quedó adscrito a la Presidencia de la República, encarnada en ese entonces por Juan Manuel Santos Calderón, el sucesor del expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien había negado la existencia del conflicto armado interno en Colombia. 

Ahora bien, como nuestros lectores recordarán, lo que separó a Santos de Uribe fue justamente tal consideración: que el primero sí reconoció que en el país había conflicto armado, es decir, la existencia de una guerra asimétrica entre Estado, guerrillas, paramilitares y carteles de droga; mientras que para el segundo, la guerrilla es una amenaza terrorista que dificulta la estabilidad nacional, por lo que es preciso atacarla y contenerla mediante la vía armada. Esto implica que los únicos victimarios reconocidos son los grupos armados al margen de la ley, hoy denominados GAO (Grupos Armados Organizados), pero nunca el Estado ni los militares. 

La segunda posición siempre ha sido polémica porque implica negar a las víctimas de crímenes de Estado, o a la población civil asesinada a manos de militares, tal como el mismo CNMH documentó en varios de sus informes, en los que demostró el acometimiento de masacres en varias partes del territorio colombiano, en connivencia entre estos y paramilitares; o tal como se supo en el famoso caso de los “falsos positivos” durante el periodo 2006-2009, bajo el gobierno Uribe. 

De ahí que, con el cambio de Gobierno en 2018, la designación de Darío Acevedo como director del CNMH —afín al Centro Democrático— levantara sospechas, puesto que este historiador niega el conflicto armado del mismo modo que el partido uribista. Por tal motivo, varias víctimas del conflicto aseguraron que iban a retirar su documentación del Centro, porque no confiaban en que la nueva dirección pudiera custodiar de manera ética y rigurosa sus archivos. Sin embargo, Acevedo aclaró que su posición respecto a la existencia o no del conflicto armado es de carácter personal y que, en tanto director del CNMH, debe reconocer que hay conflicto armado, puesto que el Centro surgió para contribuir a reconstruir la memoria de los hechos cometidos en el marco de la guerra. 

Implicaciones de negar el conflicto armado 

Para Adolfo Chaparro, filósofo y profesor universitario, negar el conflicto implica también que el Estado no se reconoce como co-responsable del mismo, sino que le endilga a terceros la culpabilidad de los crímenes, lo que incide en la concepción y ejecución de políticas relacionadas con la memoria, la verdad, la reparación y la reconciliación. “¿Es posible que el Estado colombiano pueda reconocer el conflicto y que él mismo ha sido parte activa de ese conflicto? El que dice que sí, involucra al Estado en esa narrativa. El que dice que no, lo excluye. Pero los hechos son tozudos”, dijo Chaparro en entrevista con La Silla Vacía.

Otra implicación perjudicial de seguir la narrativa negacionista según la cual la guerrilla es una agrupación terrorista —e ignorar aquella en la que a lo largo de nuestra historia se han enfrentado fuerzas sociales y políticas opuestas entre sí— es que se pasa por alto la complejidad del conflicto armado, del pasado histórico y de la realidad social colombiana. Para Chaparro, “si se niega el conflicto, las soluciones están dadas y son básicamente militares y económicas. No hay una verdad que valga la pena volver a traer porque muchas de las formas de oposición al Acuerdo de paz son una especie de imposición del olvido. Ese negacionismo no ayuda ni a la historia de Colombia ni al futuro de los colombianos”, explicó en la mencionada entrevista, titulada “Dejarle la política a los políticos no es una buena estrategia”. 

Por último, la designación de Acevedo implicaría que las versiones de los hechos dejarían de estar centradas en las víctimas, para pasar a darle mayor voz a las Fuerzas Militares y empresarios, tal como narró el portal Colombia 2020, según el cual, se conocieron cartas entre Acevedo y empresarios de palma en el Cesar, quienes estaban “preocupados” por el informe titulado Y a la vida por fin daremos todo…, elaborado y publicado bajo la dirección del anterior director del CNMH, Gonzalo Sánchez. Acevedo les dijo que ya no se podía “ampliar la versión de los hechos” porque el material ya había sido impreso, pero sí dijo que no estaba en la prioridad del CNMH hacer el lanzamiento de este informe , ni a nivel nacional (en Bogotá), ni regional (Bucaramanga).

Ojalá en Colombia este tipo de cargos no dependa de las preferencias políticas de los gobernantes, quienes tienen en cuenta solamente a los aspirantes que portan “el carné del partido”, sino que se realice un concurso de méritos amplio y transparente, para que sean ocupados por profesionales de reconocido prestigio, más allá de sus posiciones ideológicas. 

*María José González Báez, Editora general
**Estudiante de 7.º semestre de Comunicación Social | USTA, Bogotá

EDITORIAL


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Henry Manuel Ortega Jiménez | Director de Departamento de Admisiones y Mercadeo | USTA, Bogotá

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