Sonrisas por la paz, una apuesta de la USTA en Bucaramanga

sonrisas por la pazPor: Redacción EL BUSCADOR | MJG*

Hablamos con Bernardo Enrique Mesa Gómez, decano de Tecnología en Laboratorio dental de la USTA en Bucaramanga, para que nos contara sobre los proyectos liderados por él, y que se han convertido en bandera de Responsabilidad Social Universitaria (RSU) en la región. 

Los proyectos contribuyen a mitigar los efectos del conflicto armado y de la ausencia estatal en las poblaciones vulnerables que habitan corregimientos apartados de los centros urbanos. Son de tal envergadura, que han involucrado a toda la División de Ciencias de la Salud (Tecnología en Laboratorio dental, Odontología, Optometría y Cultura física, deporte y recreación). 

E.M.: Enrique Mesa 

E.B.: El Buscador 

E.B.: Por favor, háblenos de los proyectos 

E.M.: Tenemos dos. Uno es “Sonrisas por la paz”, que existe desde hace aproximadamente siete años y que nace de la necesidad de apoyar el programa de desplazados por la violencia que tiene la Gobernación de Santander. Cuando inició, yo todavía no estaba a cargo porque era docente de Odontología, y no Decano del Laboratorio Dental... pero nace aquí en la Facultad, visitando comunidades vulnerables en municipios lejanos, teníamos el apoyo del Ejército (yo participé en varias de esas brigadas) para viajar a los municipios, y una vez allí, nos tocaba montar a caballo para llegar al destino final. Y atendíamos a estas personas desplazadas de sus viviendas, pero que todavía estaban en el campo. Con el Laboratorio les hacíamos atención inmediata, o sea, prótesis dentales (totales y parciales) de corto tiempo de elaboración. 

Prestábamos ese tipo de servicios, pero cada día se hacía más complicado el desplazamiento de estudiantes desde Bucaramanga hasta esos corregimientos. Entonces, buscamos apoyo con la Unidad para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas dentro del conflicto armado, adscrita a la Gobernación de Santander, porque la oficina queda en un sitio más cercano a Bucaramanga, y empezamos a atender ahí a las víctimas. En la actualidad hemos atendido aproximadamente a 500 pacientes y hemos hecho más de 800 prótesis.

El segundo proyecto es “Por la sonrisa de los niños”, que inició gracias al primer proyecto. Es decir, en ese marco, conocimos a una persona que me dijo que la acompañara a visitar un barrio vulnerable de nuestra zona. Yo le dije que sí, fuimos... y ese día me di cuenta de que, antes de eso, yo no había conocido la pobreza. En verdad, es una comunidad en la miseria, donde hay muchísimos niños y niñas. Entonces, me reuní con Responsabilidad Social Universitaria, aquí, de la USTA y le dije: “vamos a hacer este proyecto por la sonrisa de los niños”, y así lo bautizamos. 

La idea tuvo tal impacto, que toda la División de Ciencias de la Salud se unió porque hay grandes diferencias entre atender a una persona adulta y atender a un niño, pues, en cierto sentido, al adulto tú le tomas la impresión de la boca, le haces la prótesis, la persona la prueba y si le quedó bien, ¡listo!, se acabó la labor. En cambio, con la niñez no se puede. Con ellos tú comienzas la atención, pero el niño debe regresar a control cada dos meses. Por eso, asumir el cuidado de salud de un niño implica estar pendiente de él por dos o tres años aproximadamente. 

Entonces, cuando yo presenté ese proyecto, se unió Odontología, se unió Optometría (para mirar los problemas de agudeza visual de los niños) y se unió Cultura física, deporte y recreación. ¿Por qué? El contexto en el que ellos viven es muy difícil. Analicemos: el niño en muchas ocasiones no lee o no sabe leer porque no ve, y no ve porque tiene problemas visuales, y tiene problemas visuales porque está desnutrido. Si estás desnutrido y tienes problemas de agudeza visual, lo más probable es que tengas problemas motrices, entonces todo va concatenado. 

E.B.: La iniciativa de ayudar a estas víctimas del conflicto viene de la USTA, es decir, de la academia, pero atienden a los pacientes en instalaciones del Estado, con prótesis donadas por dos empresas privadas. ¿Cómo lee esa articulación entre Academia-Gobierno-Empresa, en el momento que está viviendo el país, después del Acuerdo de paz con las FARC? 

E.M.: Yo, que he tenido oportunidad de participar en este proceso, tengo un concepto duro: El Gobierno se está haciendo el ciego con el tema de la reparación a las víctimas. A la Gobernación de Santander le interesa nomás que la vean que “está haciendo cosas”, o brindar soluciones superficiales sin querer comprender los problemas de fondo. En este caso, quienes estamos haciendo somos los de la Universidad, no el Estado. Y lo hacemos por amor al prójimo, porque yo les inculco a mis estudiantes que si uno es profesional lo hace para servir a los demás, no pensando en hacerse rico. Y creo que los estudiantes y profesionales de Colombia deben ser muy conscientes del país en el que nacieron y de las responsabilidades que, como personas que tuvimos el privilegio de acceder a la educación superior, tenemos con los menos favorecidos. 

Por otro lado, la empresa privada también es una ciega conveniente. Desde luego, no puedo decir que todo el sector privado, pues recibimos apoyo de dos marcas de Antioquia que nos colaboran con materiales y dientes acrílicos, pero, en general, es bien complicado que la empresa privada brinde dinero para estas acciones sociales aduciendo que eso es labor del Gobierno. Les interesa donar si pueden usar el proyecto como propaganda o marketing, pero desde la academia y la proyección social, somos conscientes de que estas acciones no deben ser asumidas como una pose. Por mi parte, yo me siento bastante orgulloso del proyecto y creo que no se necesita ser millonario para ayudar, sino tener pasión por lo que se hace. 

*María José González Báez, editora general

EDITORIAL


“La importancia de la libertad de cátedra es un hecho que a nivel nacional e internacional siempre será defendido. Es pilar esencial en los procesos de enseñanza en todos los niveles educativos, si es que realmente buscamos cambios que mejoren las condiciones de vida de todos los seres humanos”.
Nadia Verónica Velásquez Vallejo Directora Unidad de Gestión Integral de la Calidad Universitaria | USTA, Bogotá

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