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¿Qué hacer ante la crisis planetaria y la imaginación esquiva?

min crisisPor: Angie Carolina Torres Ruiz* | Ilustración: Diego Rozo** | Febrero 2019

En 2015, la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) aprobó el Acuerdo de París, en el que los Gobiernos se comprometieron a mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados Celsius (2°C). 

Para tomar decisiones asertivas, solicitaron un informe especial al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), que fue entregado el 8 de octubre de 2018. El informe científico, sustentado en seis mil publicaciones de alto nivel y en 91 autores de 41 países, plantea dos asuntos centrales: 

  1. Aún es posible evitar las catástrofes climáticas.
  2. Si no se actúa a tiempo para limitar el calentamiento a 1,5°C los riesgos para el planeta y todas las formas de vida serán extremos e irreversibles.

Ese mismo día de octubre, la Real Academia Sueca de las Ciencias, en nombre del Banco de Suecia, entregó el Premio en Ciencias Económicas a William Nordhaus por “integrar el cambio climático en el análisis macroeconómico” y contribuir a “alcanzar un crecimiento económico global sostenido y sostenible”. Nordhaus, el economista del clima, formuló un modelo matemático que simula la co-evolución del crecimiento económico y el clima, que influenció la configuración del mercado de carbono o el pago de impuestos por contaminación. 

La coincidencia de estos acontecimientos generó todo tipo de comentarios sobre las intenciones del Banco de Suecia, debido al influjo de Nordhaus entre los negacionistas moderados del cambio climático y el posicionamiento de los debates sobre los precios justos del impuesto al carbono. Estas discusiones que incorporan modelos climáticos simples, predominan en las agendas gubernamentales y los medios de comunicación con influencia corporativa, y a la larga, aletargan las decisiones para atender las crecientes alarmas sustentadas por los informes del IPCC.

 Inclusive, en 1992, año de la Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro, Nordhaus defendía los 3°C como límite climático seguro para maximizar el crecimiento económico. Décadas después, como buen negacionista moderado, rectificó el límite afirmando que la situación era más grave de lo previsto; sin embargo, el aletargamiento sembrado en los Gobiernos y en la ciudadanía mundial, junto a los intereses económicos de las grandes corporaciones, continúa justificado por distintos modelos matemáticos de análisis costo-beneficio sustentados en valores y creencias del utilitarismo economicista, cuya extendida aceptación política y social bloquea otros abordajes.

 Frente a  este panorama complejo, entre septiembre y octubre de 2018, desde el Laboratorio de Planeación Participativa y la Maestría en Planeación para el Desarrollo de la USTA, decidimos concretar iniciativas que activen la imaginación para otros futuros plausibles. Para ello, emprendimos trabajo colaborativo con Eduardo Gudynas y el Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES). La agenda gestó dos iniciativas: el lanzamiento del Nodo Colombia del Observatorio de Derechos de la Naturaleza y el nacimiento del Grupo de Estudios Críticos del Desarrollo en Colombia, un espacio colectivo y plural, en el que confluyen reflexiones en torno a los desarrollos alternativos y las alternativas al desarrollo.

 Pero, ¿por qué visibilizar los derechos de la naturaleza y la defensa ambiental? ¿Por qué revisar con lente crítico el modelo de desarrollo extractivista? 

Según reporte 2017 de Global Witness, después de Brasil y Filipinas, Colombia es el tercer país más peligroso para la defensa ambiental, pues de los 197 líderes ambientales asesinados en el mundo ese año, 32 eran colombianos, y las cifras preliminares del 2018 anuncian que el panorama empeora. Respecto a la cuota directa aportada al calentamiento global, el país pasó de emitir 216,29 millones de toneladas de gas carbónico (CO2) en 1990 a 236,7 millones de toneladas en 2014. El Gobierno nacional informó en el segundo reporte bienal de actualización de cambio climático presentado ante la CMNUCC, que los sectores que más aumentaron emisiones en este periodo fueron el de saneamiento (137 %) y el de minas y energía (130 %), seguidos por el de manufactura (79 %); mientras que en los reportes del Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, el fenómeno más alarmante es la deforestación, particularmente en ascenso en áreas de Parques Nacionales.

 El observatorio y el Grupo de Estudios Críticos reconocen la necesidad de liberar la imaginación de la dictadura de "lo dado” como único escenario posible para reconocer valores distintos en la naturaleza e imaginar futuros preferibles, para denunciar las violaciones ambientales y activar la mirada crítica frente al extractivismo. Ante la crisis planetaria, activamos iniciativas locales para la esperanza global.

Observatorio de Derechos de la Naturaleza: http://naturerightswatch.com/
Grupo de Estudios Críticos del Desarrollo en Colombia: www.CriDesCol.com
inter crisis

*Docente Maestría en Planeación para el Desarrollo. Equipo coordinador Grupo de Estudios Críticos del Desarrollo en Colombia
**Pasante de Diseño Gráfico | USTA, Bogotá.

EDITORIAL


“El departamento de Admisiones y Mercadeo, junto con la Vicerrectoría Académica General, ha diseñado varios espacios para que los estudiantes de colegio puedan encontrar en la USTA una Institución de puertas abiertas”.
Henry Manuel Ortega Jiménez | Director de Departamento de Admisiones y Mercadeo | USTA, Bogotá

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