La nueva reglamentación de la dosis mínima: ¿avance o retroceso?

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Por: Valentina Gutiérrez* | Noviembre 2018

“Este tipo de prohibiciones ha fallado más de una vez y ha de­mostrado que lo único que se lo­gra es la ampliación de las redes de suministro de droga”

 

A principios del mes de septiem­bre, el presidente Iván Duque radi­có uno de sus proyectos en política de drogas: la aplicación del acto legislativo 02 de 2009 sancionado por Álvaro Uribe, el cual prohíbe la dosis personal en Colombia que, por ley, es la cantidad máxima de gramos que una persona puede poseer; en el caso de la marihuana es de 20 y en el de la cocaína, uno.

¿Pero qué tan pertinente es este acto legislativo? La verdad, no mucho, teniendo en cuenta que este tipo de prohibiciones ha fallado más de una vez y ha de­mostrado que lo único que se lo­gra es la ampliación de las redes de suministro de droga, moviliza­das por ganchos de microtráfico en los que pequeñas pandillas se distribuyen a lo largo y ancho del país creando puntos de expendio para atraer a los consumidores.

El presidente Iván Duque no está proponiendo nada nuevo en pro de solucionar el problema; se limitó a facultar a los policías para detener a las personas e in­cautar la sustancia que lleven, así como “abrir” un diálogo en el que el policía determine si el deteni­do es un consumidor riesgoso o no, salvo que los papás del mismo intervengan en este proceso y fa­ciliten la información de si su hijo o hija es un jíbaro o solo consume drogas con fines recreativos.

Esta propuesta es, cuando menos, absurda, sobre todo por el hecho de que el tema de la salud pública queda de lado. La medida obstaculiza la capacidad de los organismos competentes de brindar ayuda médica y psi­cológica que sirva como vía de rescate a aquellas personas que tienen realmente un problema de adicción, pues tal como afirmó Inés Elvira Mejía Motta, psicóloga con especialización en Políticas e intervenciones en drogas y alco­hol de la Universidad de Londres y Magistra en Política Social, al portal web ¡Pacifista!:

“La penalización lleva a que los usuarios tengan que ocultar­se y que el problema en salud pública se vuelva mayor. (…) En los países donde las políticas han sido más punitivas es donde ha habido más epidemias de VIH y muertes por sobredosis, por ejemplo. También trae más pro­blemas de violencia, seguridad y convivencia, eso es lo que pasa en los entornos donde hay perse­cución a los consumidores y les incautan las sustancias en lugar de proveerlos con entornos con­trolados de consumo.”

Este panorama resulta desalen­tador, en tanto da pie para que se cometan injusticias y requisas discriminatorias, así como se agu­dizan los problemas de salud. Por lo anterior puedo decir que este es, en definitiva, un retroceso en lo poco que Colombia había avan­zado en política de drogas.

Presidente: el problema no son los consumidores, sino las políti­cas recicladas que creen que por medio de la violencia y la bala se logra crear un mejor país, igno­rando los verdaderos problemas a los que se ven enfrentados los jóvenes en la actualidad.

*Estudiante de cuarto semestre de Comunicación Social | USTA, Bogotá. 

EDITORIAL


“Tenemos derecho a respirar aire puro y a tomar agua libre de cianuro de minería. El desarrollo sostenible debe estar por encima de un sistema neoliberal que base su crecimiento en el paradigma del capital, sin tener en cuenta la vida futura”.
John Jairo Martínez Álvarez | Docente de Economía | USTA, Tunja.

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OPINIÓN


laurajulianaPor: Laura Juliana Ruiz B. | Abogada, egresada de la USTA, Master en Derecho y Políticas Públicas USAL, experta en leyes Anticorrupción American University

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