Mi teoría del eterno candidato

min miteoriaPor: Laura Juliana Ruiz B.* | Febrero 2019 

No todos los pueblos tienen los gobernantes que merecen, porque como dice el dicho: “el que persevera alcanza”, es decir que quien obtiene un cargo público muchas veces lo logra por haber insistido con su candidatura, pero no por mérito propio. 

¿Qué busca un eterno candidato?  ¿Por qué la insistencia en hacer campaña tras campaña? Como primera hipótesis plantearé una de tipo mental llamada obsesión.  Esta es una fijación por el poder; no importa haberse postulado tres, cuatro o hasta más veces; este sujeto no es capaz de  darse cuenta de que le está quitando a su pueblo la oportunidad de tener alternativas diferentes a las que, como  “perseverante”,  ofrece.

Segunda hipótesis: aburre y vencerás. En cada elección el tarjetón parecerá una fotocopia, pues siempre estará su foto. Esto me conduce a sospechar que el eterno candidato tiene el íntimo pensamiento de aburrir a los electores. Insiste hasta llevarlos a la fatiga: a ver si, extenuados, exclaman al unísono: “¡que deje la joda!” —como decimos en mi tierra—, “¡votémoslo para que quiten su foto del tarjetón!” 

Tercera hipótesis: rechazo. El “perserverante” no se quiere dar cuenta de que el pueblo se resiste a elegirlo como mandatario, no asume esta realidad fuerte y dolorosa. Así, el eterno candidato se convierte en una ‘papaya’ para cualquier contendor: es el eterno perdedor, a quien todos pueden derrotar.

Cuarta hipótesis: negocio. El “perseverante” quiere ser eterno candidato porque su aspiración sistemática se convirtió en una fuente de recursos que florece cada cuatro años con los aportes de los donantes, la reposición de votos y la popularidad que alcanza dentro del entorno político, pero realmente no tiene la intención de ganar. ¿Cómo detectar si su candidato se mueve por dinero? Pista: si no es exitoso en el ámbito profesional, puede ser que viva de la politiquería.

Para concluir, la renovación no es cuestión de juventudes, sino de la manera como se hace política. Ojalá este año de elecciones regionales en Colombia tengamos al candidato que merecemos y rechacemos a los que obstruyen el cambio. Esto solo depende de nosotros los ciudadanos, quienes debemos tener presente que los viejos zorros políticos son agresivos y críticos con las propuestas de los nuevos aspirantes, como mecanismo de defensa al comprender que sus capacidades se están quedando cortas.

Inscriba la cédula, dele la oportunidad a gente con formación académica, aptitud y, sobre todo, carisma; venza el miedo del “más vale malo conocido que bueno por conocer” porque esa es una mentalidad conformista. Solo con la renovación tendremos los mandatarios que merecemos.

*Abogada, egresada de la USTA, Master en Derecho y Políticas Públicas USAL, experta en leyes Anticorrupción American University

EDITORIAL


 “Fuertes raíces soportan el bosque violeta: las 20.000 mujeres de las fábricas neoyorkinas (1909), las sufragistas inglesas (1918), las independentistas barcelonesas (1939), las madres de la plaza de mayo (1977), las de los pañuelos verdes (2017) y la Ruta Pacífica de las mujeres en Colombia (1996)”. 
Eloisa Vargas Moreno | Docente de Maestría en Planeación para el Desarrollo | USTA, Bogotá.

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Por: Laura Daniela Gómez Delgado | @lalalan.g | Estudiante de 7.° semestre de Diseño Gráfico | USTA, Bogotá

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