100 años del tratado de Versalles: la paz que inició la guerra

min pazPor: Rodrigo Cortés Borrero* | Ilustración: Diego Rozo** | Febrero 2019 

El conflicto involucró a varias naciones europeas, a Estados Unidos y al entonces Imperio del Japón.


Los antecedentes

 En el libro The First World War, el historiador John Keegan relata que “más de 70 millones de militares, de los cuales 60 millones eran europeos, se movilizaron y combatieron en la entonces guerra más grande de la historia hasta ese momento”.

El conflicto inició el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918, cuando Alemania aceptó las condiciones de un armisticio. Para esta fecha las cifras aproximadas dejaban un saldo de más de 10 millones de combatientes muertos y 20 millones de heridos; a su vez se estima que murieron entre 5 y 10 millones de civiles. A esta tragedia se sumaban las muertes por la gripe española en toda Europa.


La Negociación

A pesar de que el armisticio fue firmado meses antes (11 de noviembre de 1918) para poner fin a las hostilidades en el campo de batalla, no fue sino hasta enero de 1919 que se estableció la necesidad de crear un escenario que pudiese generar una paz duradera en Europa. Se configuró entonces la Conferencia de Paz de París. No obstante, los equipos negociadores establecieron distintas exigencias de carácter económico, político y territorial, entre otras. 

El Presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, propuso crear un organismo para que no se repitieran este tipo de escenarios bélicos: La Sociedad de Naciones. Un intento fallido por mantener la paz mundial, pues el tratado terminó siendo un documento de sanciones e imposiciones sobre la nación alemana, lo cual fraguaría las condiciones propicias que desencadenarían la más brutal de las confrontaciones bélicas dos décadas más adelante: la Segunda Guerra Mundial. 

Al momento de la firma no se permitió que Alemania pudiese negociar o pronunciarse al respecto; únicamente se impuso y se suscribió seis meses después,  bajo la amenaza de reiniciar el conflicto si los alemanes se rehusaban a refrendarlo. 

Además, el acuerdo estaba lejos de ser un instrumento de paz, pues Italia no recibió los territorios que le prometieron cuando se hicieron aliados del bando victorioso, Japón tampoco recibió los territorios que había solicitado y la ‘cláusula de igualdad racial’, propuesta por el país del sol naciente —que buscaba que a los japoneses se les tratase como iguales en el escenario mundial—, fue desechada.

Alemania debió pagar la suma que hoy día asciende a medio billón de dólares americanos, monto que solo terminaría de pagar hasta el 2010. El Tratado de Versalles entró en vigor el 10 de enero de 1920.


Las consecuencias

Mientras Europa celebraba la paz, el gobierno alemán se declaró en bancarrota, dejando a millones de alemanes en la pobreza. Para Alemania la guerra no terminó en noviembre de 1918 porque inició una época de supervivencia y escasez, lo que propició un ambiente similar al de una guerra civil: tensión en todo el país, una población con hambre y desempleo, la izquierda y la derecha peleando en las calles, y un país dividido contra sí mismo. 

El sentimiento de derrota y humillación del pueblo alemán fue la semilla que requeriría de un “buen jardinero” para hacer florecer en las mentes de la población germana la necesidad de un nacionalismo que les diera estabilidad y prosperidad. Este personaje fue Adolf Hitler, recordado de manera nefasta por el legado que dejó en la historia. 


Lección para nuestro país

El economista británico John Maynard Keynes, quien participó en las negociaciones, consideró el Tratado de Versalles una “paz cartaginesa”*. 

Esto nos debe dar una lección a nosotros los colombianos, pues hacer la guerra es mucho mas fácil que obtener una paz estable. Sin embargo, debemos tener la valía y la paciencia para poder identificar los problemas de fondo del conflicto: la corrupción y la desigualdad social. La sociedad no puede verse movida por el afán de una sed de venganza, pues una paz mal concertada desencadena un peor conflicto, como el anteriormente descrito. Que la tenacidad y la prudencia guíe a nuestros gobernantes y la sociedad pueda vivir en paz. 

* “Una paz cartaginesa es la imposición de una paz brutal y humillante a un enemigo que ha sido derrotado por otro en un conflicto bélico. La expresión deriva de la paz que impuso Roma a Cartago tras la derrota de la potencia norteafricana en la Segunda Guerra Púnica (218–201 a. C.), por la cual perdió todas sus colonias, fue obligada a desmilitarizarse y a pagar un tributo constante a Roma, sin cuyo permiso no podría emprender ninguna guerra.​ Tras el final de la Tercera Guerra Púnica (149–146 a. C.), los romanos arrasaron Cartago hasta los cimientos y esclavizaron a sus habitantes”. Ridley, R.T. (1986). 

*Docente de la Facultad de Derecho | USTA, Villavicencio
**Pasante de Diseño Gráfico | USTA, Bogotá.

EDITORIAL


“Tenemos derecho a respirar aire puro y a tomar agua libre de cianuro de minería. El desarrollo sostenible debe estar por encima de un sistema neoliberal que base su crecimiento en el paradigma del capital, sin tener en cuenta la vida futura”.
John Jairo Martínez Álvarez | Docente de Economía | USTA, Tunja.

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