Medellín con sentido de inclusión

min inclusionPor: Redacción EL BUSCADOR | MJG* | Febrero 2019

Esta Sede de la USTA realizó un convenio con la ONG Corporación Crear Unidos, con el fin de crear una dinámica de inclusión con personas de capacidades diversas. 

Dentro de las funciones misionales de la Universidad Santo Tomás se encuentra la de ayudar a desarrollar y fortalecer las capacidades humanas y las competencias científicas de la comunidad académica. Es por esto que la Sede Medellín, desde abril del 2018, viene trabajando por fortalecer los procesos de inclusión no solo de estudiantes sino de sus colaboradores administrativos.

Julián Jaramillo, técnico masajista con síndrome de Down, hizo sus prácticas el año pasado en la USTA, donde lideró las pausas activas en el Área de Bienestar, brindó ayuda operativa en el Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI) y perteneció al equipo de logística de eventos de la Sede Medellín. 

“Durante el proceso fue la cara sonriente de la Universidad”, dice Alejandro Agudelo, psicólogo y coordinador de la práctica. “No solo aprendió las normas de un entorno laboral, sino que también aprendió a desplazarse autónomamente desde su lugar de residencia hasta la USTA”. 


Los aprendizajes del convenio 

La corporación Crear Unidos es una entidad con 16 años de experiencia, que desde sus inicios le ha apostado a la inclusión de personas con discapacidad. Erika Isaza, directora general de la organización, cuenta que Julián fue invitado principal en el stand de la primera feria de Expovoluntariado (2018) realizada en Medellín. En el marco de este evento se realizó el convenio de práctica con la Universidad Santo Tomás: la alianza que le garantizó a Jaramillo su inclusión laboral. El caso de Julián abrió las puertas para que la USTA vinculara a personas con capacidades diversas en sus actividades administrativas y laborales. Crear Unidos brinda apoyo, asesoría y acompañamiento en estos procesos. 

Luisa Manchego, coordinadora de la Oficina de Relaciones Internacionales e Interinstitucionales (ORII), afirma que la comunidad académica recibió muy bien el trabajo y las funciones desempeñadas por Jaramillo, lo que hizo que él también se sintiera a gusto con la Universidad. Por otra parte, Agudelo añade que los aprendizajes no fueron solo para Julián, sino para cada uno de los involucrados en dicha práctica de inclusión, pues recibieron enseñanzas significativas respecto a la discapacidad: aprendieron a convivir con personas de diversas condiciones y a realizar los ajustes necesarios para que el desarrollo de las actividades fuera exitoso en un marco de pluralidad. 

“En Crear Unidos consideramos que es un deber de nuestra  sociedad trabajar con las personas con discapacidad, con quienes tenemos una gran deuda social en oportunidades, no solo en el campo laboral, sino en el deportivo, cultural y social. Hace muchos años Colombia se rectificó como país miembro de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, y ya es tiempo de que dicho compromiso se convierta en una realidad viable y tangible”, expresa Alejandro. 

Para este año que comienza, la corporación espera que Julián pueda continuar en la Universidad que le abrió las puertas. Mientras tanto, Crear Unidos persistirá en la búsqueda de más y mejores oportunidades para las personas con discapacidad cognitiva, trabajará sostenidamente por la inclusión laboral eficaz, continua y permanente, y seguirá acompañando a sus estudiantes en certámenes deportivos nacionales e internacionales.

En 2019 Crear unidos desarrollará el proyecto Casa Hogar, con el que busca incrementar las posibilidades de vida autónoma para las personas con capacidades diversas, a partir de un modelo de vivienda en entornos comunitarios, que será asesorado y acompañado por la organización Ampans de Barcelona.

Asimismo, están trabajando en un gran proyecto: desarrollar una unidad de negocio, para que la organización pueda brindar oportunidades laborales a aquellos alumnos que, por diferentes razones, no posean un perfil de empleabilidad dentro de una empresa regular.

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inter inclusionEntrevista 

E.B.: El Buscador | J.J.: Julián Jaramillo 


Julián Jaramillo Ruiz 

Es un joven de 25 años de edad con síndrome de Down, nacido en Yarumal (Antioquia). Actualmente es estudiante de la corporación Crear Unidos del municipio de Envigado, es técnico en masoterapia del instituto SHADDAI y deportista de alto rendimiento en taekwondo. Ha concursado en diferentes campeonatos a nivel mundial, ocupando notables puestos con medallas de bronce, plata y oro.

E.B.: ¿Cuál fue tu principal aprendizaje al trabajar en la USTA?

J.J.: Mejoré mi calidad como persona dentro de la Universidad Santo Tomás. 

E.B.: ¿Qué fue lo que más te gustó de tu trabajo en la USTA?

J.J.: Compartir con las personas de la Santo Tomás. Son buena gente, son cariñosos, tienen paciencia para enseñarme cosas de la vida y del trabajo. También visitar a mis jefes y profesores. 

E.B.: ¿Cuál es el recuerdo más feliz que tienes de esta experiencia?

J.J.: (Se ríe) Bueno, casi no hablo; soy tímido, pero en la Santo Tomás me sentaba en la cafetería a hablar y a visitar a Luisa, ella me ayudó a trabajar allá. ¡Gracias Luisa!

E.B.: ¿Cómo llegaste a ser tan polifacético?

J.J.: Con fe, paciencia y mucha memoria. No era fácil para mí, pero yo siempre había querido trabajar. Solo eso.

E.B.: ¿Qué mensaje tienes para aquellas personas que piensan que sus limitaciones son más grandes que su capacidad de servicio y entrega?

J.J.: La vida no es fácil para las personas con síndrome de Down (y para los otros tampoco), pero hay que tener mucha paciencia. La persona con síndrome de Down no piensa igual que los demás, pero da su corazón para todos. Necesitamos amor, cariño y apoyo, eso es lo más importante.

*María José González | Editora general. 

EDITORIAL


 “Fuertes raíces soportan el bosque violeta: las 20.000 mujeres de las fábricas neoyorkinas (1909), las sufragistas inglesas (1918), las independentistas barcelonesas (1939), las madres de la plaza de mayo (1977), las de los pañuelos verdes (2017) y la Ruta Pacífica de las mujeres en Colombia (1996)”. 
Eloisa Vargas Moreno | Docente de Maestría en Planeación para el Desarrollo | USTA, Bogotá.

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